
Violeta Parra. Una de nuestras queridas mujeres latinoamericanas, que han hecho digna estas tierras.
Aquí vamos una vez más en esta propuesta de unir nuestras manos y desde los blogs soltar al viento las voces de nuestras mujeres.
Aquí en este enlace al
blog de Athenea, está la vida de Violeta.
En mi espacio solo contaré una historia, mi propia historia, esa que Violeta me mostró…
Anoche fui al Teatro Oriente de Santiago a ver una obra musical y coreográfica realizada por el balet Antumapu… Se llamaba "Violeta del Alma"…
Sentada en la butaca del teatro sentí… sentí… alegría, pena, soledad, amor, libertad… sentí…
Escuché...
"no lloro yo por llorar sino por hallar sosiego"… "dormida crucé países y campos desconocidos, crucé montañas y ríos, nubes suecas, nubes grises, soñé momentos felices con mis amigos lejanos"… "cántame una canción inolvidable, una canción que no termine nunca. Una canción no más, una canción. Es lo que pido."…
"Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto,
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos, que es mi propio canto"
Violeta me empujó a no olvidar, me acercó a mi misma...
Ella un día siendo muy joven dejó su provincia y marchó a la capital, años después se fue de su país y caminó por otras tierras. Sé lo que se siente aquí dentro, cuando con muy pocos años se deja el lugar donde una nació; sé lo que se siente irse del país dejando todo atrás… Experiencias de vida como ser humano, como mujer marcando el propio rumbo…
Y al final de la obra "Volver a los 17"… Entonces ahí solo pude respirar profundamente…
Esa canción la escuché en la primera obra de teatro que fui en mi vida. Yo tenía entonces 16 años y se reabría el Teatro de mi pueblo después de la dictadura que asoló mi país.
Esa melodía quedó sonando en mí por años, me decía muchas cosas, me hablaba al alma.
Veintidós años después esa canción la vuelvo a escuchar en la primera obra de teatro que veo en la tierra que me ha recibido en estos días. Nada menos que el país de Violeta. Es que definitivamente las casualidades no existen...
Quiero decirte mi querida Violeta que espero ser digna de vivir en tu tierra. Gracias por tu voz y tus canciones, por tu amor y tu lucha. Gracias por ser latinoamericana y mujer.