El era mi cuota diaria de dulzura. El era el abrazo cálido, la sonrisa siempre lista, el amor sin condiciones... El era mi abuelo.
De niña cuando tomaba mi mano al caminar yo sentía su tibieza, su fortaleza, su abrigo. Me regalaba las mejores cosas: maderitas, frutas recién sacadas del árbol, diabluras, florcitas y su mirada tranquilizadora. Guiaba mi pequeño triciclo y me llevaba a la plaza donde los viejos "vuelven a buscar el sol".
Hoy, él me hace falta. Pero a veces sonrío emocionada por el simple hecho de ver, que heredé sus manos…
Cuando adolescente me aguardaba en la puerta y me regalaba su mejor voto de confianza. El siempre creyó en mí, siempre. Me enseñó el valor del amor, de la espera, de la entrega. El guiaba mis pasos como una "silueta transparente"… tal vez sabía que "la vida no es tan larga".
El día que dejé mi pueblo para ir a la universidad, él estaba feliz. Yo volvía algunos fines de semana a verlo y salíamos a caminar. Si nos encontrábamos con alguien en la calle, decía orgulloso "es mi nieta" y sonreía.
El para mi, siempre fue viejo… El es mi abuelo. Ese que me esperaba, cada semana, cada día.
Cuando me fui por un tiempo largo del país, lloró en silencio, pero nunca supo que yo lo vi. Creyó que no volveríamos a vernos y se "guardó la tristeza en el corazón". Pero al tiempo regresé y ahí estaba como siempre, una vez más, esperándome.
Fue mi guía sin decir nada, es mi guía aunque ya no esté. Hoy le busco, le busco por ahí y quisiera que guiara mi triciclo como cuando era una niña. Pero ocurre algo mejor que eso. Y es que agradezco infinitamente el regalo de su compañía en un largo tramo de mi existencia y sé que cuando le busco lo encuentro en mí.
Siempre bromeó que se iría un día de agosto. Me acompañó en la vida por treinta y dos años. Aún recuerdo sus manos hermosas, fuertes y dulces, llenas de arrugas y de vida.
Un soleado día de invierno, se fue en silencio, calmado y dulce como vivió. Simplemente era tiempo de irse… era agosto…
Hoy te escribo, mi querido abuelo, este puñado de letras en un papelito amarillo que saldré a leerle a la Luna para que te dé el mensaje:
Sabes "Tata", mi hermano-primo, te va a regalar un bisnieto, y me hubiese encantado ver tu cara al saberlo. El se llamará Valentín y tendrá tu sangre, algunos de tus genes y yo espero que herede tu inmensa dulzura. Estoy feliz porque yo seré su madrina, pero enséñame a guiar su triciclo, con las manos llenas de dulzura como tú lo hiciste conmigo… Mira viejo, mira desde donde estés, mira con nosotros el futuro hacia adelante… y señálanos el sol…
De niña cuando tomaba mi mano al caminar yo sentía su tibieza, su fortaleza, su abrigo. Me regalaba las mejores cosas: maderitas, frutas recién sacadas del árbol, diabluras, florcitas y su mirada tranquilizadora. Guiaba mi pequeño triciclo y me llevaba a la plaza donde los viejos "vuelven a buscar el sol".
Hoy, él me hace falta. Pero a veces sonrío emocionada por el simple hecho de ver, que heredé sus manos…
Cuando adolescente me aguardaba en la puerta y me regalaba su mejor voto de confianza. El siempre creyó en mí, siempre. Me enseñó el valor del amor, de la espera, de la entrega. El guiaba mis pasos como una "silueta transparente"… tal vez sabía que "la vida no es tan larga".
El día que dejé mi pueblo para ir a la universidad, él estaba feliz. Yo volvía algunos fines de semana a verlo y salíamos a caminar. Si nos encontrábamos con alguien en la calle, decía orgulloso "es mi nieta" y sonreía.
El para mi, siempre fue viejo… El es mi abuelo. Ese que me esperaba, cada semana, cada día.
Cuando me fui por un tiempo largo del país, lloró en silencio, pero nunca supo que yo lo vi. Creyó que no volveríamos a vernos y se "guardó la tristeza en el corazón". Pero al tiempo regresé y ahí estaba como siempre, una vez más, esperándome.
Fue mi guía sin decir nada, es mi guía aunque ya no esté. Hoy le busco, le busco por ahí y quisiera que guiara mi triciclo como cuando era una niña. Pero ocurre algo mejor que eso. Y es que agradezco infinitamente el regalo de su compañía en un largo tramo de mi existencia y sé que cuando le busco lo encuentro en mí.
Siempre bromeó que se iría un día de agosto. Me acompañó en la vida por treinta y dos años. Aún recuerdo sus manos hermosas, fuertes y dulces, llenas de arrugas y de vida.
Un soleado día de invierno, se fue en silencio, calmado y dulce como vivió. Simplemente era tiempo de irse… era agosto…
Hoy te escribo, mi querido abuelo, este puñado de letras en un papelito amarillo que saldré a leerle a la Luna para que te dé el mensaje:
Sabes "Tata", mi hermano-primo, te va a regalar un bisnieto, y me hubiese encantado ver tu cara al saberlo. El se llamará Valentín y tendrá tu sangre, algunos de tus genes y yo espero que herede tu inmensa dulzura. Estoy feliz porque yo seré su madrina, pero enséñame a guiar su triciclo, con las manos llenas de dulzura como tú lo hiciste conmigo… Mira viejo, mira desde donde estés, mira con nosotros el futuro hacia adelante… y señálanos el sol…
La imagen la bajé de internet y la canción "Los viejos" (que está en el reproductor y en los textos entre comillas) es de Fernando Ubiergo un "trovador" chileno que me ha cautivado.



13 comentarios:
Lo lamento mucho
Siempre quise, o mejor dicho, añoré tener abuelos, y el retrato que haces aquí de tu tata despertó, nuevamente, esa sensación de carencia, de lo que no fue. Que hermosa e inefable experiencia el haberlo vivido y poder recordarlo así: en una ausencia que es toda presencia, toda dulzura y humanidad. Lindo lo que trasmites, lo que se percibe de esa relación, de tus sentimientos...
Si la vida no es, finalmente, el fin en si misma, tengo la seguridad de que en algún lugar del mundo, del universo él está mirándote. Si no es así, no importa. Igual lo tienes en tu ser completo. En la queda ternura con que lo sientes.
Hermosa canción la de Ubiergo, cuyo texto de trovador le brinda el toque ad-hoc.
Las gracias no sobran. Por el contrario, se quedan cortas.
Un abrazo enorme,
Athe... =^.^=
Me emocioné leyendo tu texto. Me recordó muuuuuuuuuuuucho a mi abuela, que me dejó hace ya casi 26 años (en realidad sería más fácil que yo sólo pude disfrutarla 10). Era una de esas gordas felices, que hacía de su cocina un templo y que nos agasajaba con su calorcito. Gracias por hacerme dibujar hoy una sonrisa al evocar este recuerdo... Un beso muy grande desde este lado del mundo (donde l@s abuel@s también son esos personajes especiales de la vida)
Nada más decirte que tu post me ha hecho llorar... aun tengo lágrimas en los ojos... me ha removido tantas cosas...
Un abrazo....
Que emoción leerte, me trajo recuerdos de mi abuelo, uno de los dos que alcance a conocer muy pequeña y que hoy solo guardo imágenes fotográficas diminutas pero muy valiosas...
IDS
Hermoso homenaje el tuyo...
un abrazo!
Evargas
Gracias. Yo también lamento hoy su ausencia física pero de alguna manera me siento feliz de haber compartido con este abuelo una parte importante de la vida (a mi otro abuelo ni siquiera lo pude conocer pues murió muchos años antes de que yo naciera).
Este post pretende en particular homenajear todo lo que este abuelo significó y significa para mí. Eso no me deja triste sino todo lo contrario.
Saludos para ti.
Athe
Lo sé. Se que de alguna manera he sido privilegiada al disfrutar en esta vida de tres de mis cuatro abuelos. El cuarto que no conocí, de alguna forma también fue presencia a través de las palabras de mi padre.
Me gusta eso que decís y yo también siento que "en algún lugar del mundo, del universo él está mirándome".
Mmmm, gracias a ti...
Un beso enorme
Amelie
Me gusta que te hayas emocionado y que todo esto te recordara a tu abuela. Arrancarte una sonrisa y volver a llenar el corazón con el calor de esa cocina, que no era otra cosa que su forma de dar amor. Es que los abuelos en cualquier parte del mundo "son esos personajes especiales", muy especiales.
Un abrazo grande para vos, lleno de aromas y colores naranjas de otoño.
María Rosa
Gracias. Esta ha sido la forma en que yo viví y vivo el vínculo con mi abuelo.
Un saludo desde aquí.
Entre Venus y Afrodita
Me gusta que se emocionen y que de alguna forma se trasladen a vuestros propios recuerdos, sentimientos, vivencias...
Creo que también en tu corazón guardas algo más que fotografías de tu abuelo y eso es hermoso.
Un cálido abrazo para usted
Vic
Sip, creo que si.
Otro abrazo para vos.
tiempo sin navegar blogs...
y vengo y encuentro esto...
gracias nenita...
me hizo acordar a tantos "es mi nieta" de mi abuelo...
beso grande
Lala
Tiempo sin verte...
Gracias a vos, por venir, por estar...
Verdad que es hermoso cuando ellos dicen orgullosos y felices "es mi nieta" para que a nadie se le olvide.
Son recuerdos y palabras que se atezoran en el alma.
Otro beso grande para vos.
Conocí y casi te diría que nada a mi abuela paterna, a mis otros abuelos no los llegué a conocer, solo por fotos. Y...por fotos fue que me sentí muy apegada a mi abuela materna y con el tiempo hasta la sentí cerca mío.Un post precioso y la foto es de una ternura......Un beso
Fio
Mi querida amiga, "los abuelos" son esos seres que todos deberiamos poder disfrutar, pero sé que no siempre es así. De todas formas cada uno atesora lo mejor que le llegó a traves de vivencias o de fotos, de recuerdos o de palabaras, lo poco o lo mucho, que la vida le dio de sus abuelos.
Gracias por sus halagos a mi post, jeje.
Un abrazote y disfrute de sus vacaciones
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