miércoles 30 de abril de 2008

los sueños II


A esta altura ya creo ciegamente que alguien va delante de mí escribiendo las paredes por donde paso.
El domingo cuando caía la noche... encontré esas palabras en una inmensa pared.
Esta vez fue en mi pueblo donde las vi, cuando ya me iba. El lugar era casi inaccesible pero a mi se me ocurrió meterme ahí, venía caminando sorteando unos pastos y de pronto ese muro llamó mi atención. No había nadie, ni nada, solo unos dibujos y esa frase. Quedé perpleja parada en medio de la vía del tren.

Tuvo un significado muy especial descubrirla de esa forma tan extraña y que fuera además en la ciudad de donde me fui un día en busca de mis sueños. Que sea justo en este momento de mi vida, cuando me pregunto muy seguido cómo y dónde estoy realmente. Ahora que es un tiempo significativo y vital para mí.

"Estamos acá sentados, mirando como nos matan los sueños..."
La frase puede tener muchas interpretaciones obviamente. Me imaginé un grupo de jóvenes sentados en ese lugar inhóspito viendo como los demás les matan las ilusiones, no les dan los espacios; dejando que otros decidan sus sueños o se los roben.
También me los imaginé inmóviles dejando ellos mismos morir sus sueños, por no tener la fuerza para ponerse de pie o no saber como hacerlo.
Pero en realidad me vi a misma años atrás en ese lugar, tomando toda mi energía para no dejar que me mataran los sueños, ni yo misma, ni nadie.

Lo más curioso para mi fue esa pregunta en rojo:
"Donde estás vos?"
Ahora, ahora que ha pasado el tiempo donde estoy yo realmente? Qué hice con mis sueños?
Creo que algunos se cumplieron, unos pocos mutaron... y otros aún los espero...
Pero lo seguro, es que disfrutando cada paso, nunca dejé de ir tras ellos.

Y queda para ustedes la pregunta en rojo:


... en cuanto a tus sueños ...

¿dónde estás tú?

martes 29 de abril de 2008

Hoy



Hoy puede ser un gran día.
Plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti…
No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel…

Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad…
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti…
Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.

Hoy puede ser un gran día
y mañana también.



Letra: Joan Manuel Serrat, "Hoy puede ser un gran día".
Imagen: unos pajaritos que esperaban que les tomara una foto en la costa del Río de la Plata, mientras pensaban… hoy puede ser un gran día… un momento antes de salir a volar.

lunes 28 de abril de 2008

la vida que elegí


Este fin de semana cargué mi mochila y me fui. Partí buscando no sé muy bien qué, pero me fui.
Hace aproximadamente veinte años vivo aquí en la capital de este país (con algunos cortes más o menos largos en el extranjero). Vivo en Montevideo, lejos de mi familia sanguínea, no hay nadie en esta ciudad que lleve mi sangre... están lejos.
Acertada o equivocadamente, comparto mi vida aquí con quienes elijo.
Este fin de semana cargué mi mochila con un libro, dos pantalones, tres camisas, cuatro canciones y cinco esperanzas de encontrar un poquito de mí, en aquel lugar que dejé tantos años atrás, en el que aún vive toda mi familia.
Al llegar sentí en el aire olor a mí, pero no era yo...

Crecí correteando en libertad los domingos en el campo de mis abuelos, entre el pasto con escarcha y los árboles floreciendo.
Corrí, disfruté libre. No hubo árbol que se me resistiera, todos eran distintos, desafiantes. Cuando nadie me encontraba solía estar en la parte más alta de la higuera o del duraznero, los ciruelos o el limonero. Los árboles eran diferentes entre si, frágiles, resbaladizos o robustos, ellos siempre estaban ahí, esperándome, listos a escuchar mis delirios.

Supe en aquel campo de la maravilla de verlo todo crecer. Tooodas las verduras estaban ahí, todo lo que necesitaba la tierra generosamente lo entregaba. Supe de las frutillas deliciosas recogidas en el momento, sabrosas para deleitarme.
Supe elegir los animalitos más feos y desgraciados para cuidarlos con todo mi amor y estuve horas y horas observando maravillada la organización de las hormigas. Pero supe también en algún día gris romper los hormigueros, mirar mal a las vacas e ignorar al perro.
Hasta mis quince años crecí libre entre frescas verduras que la tierra ofrendaba hermosas, flores con delicioso perfume que el aire repartía y ricas frutas que el sol maduraba.

El campo de mis abuelos terminaba en un tejido de alambre y más allá de él, la vía del tren. En aquel campo todo me era conocido, seguro, rico pero yo corría a ver pasar el tren que marchaba a algún lugar indescifrable para mí.
Cada domingo, además de disfrutar de los almuerzos gigantes en familia, donde nadie faltaba, donde todos hablaban a la vez, yo esperaba el momento de ver pasar el tren. Era el gran misterio de mi vida.
Aquel aparato extraño lleno de gente que me saludaba al pasar, iba a alguna parte que yo desconocía.

Todo me gustaba de aquel lugar pero sobre todo quería saltar el alambrado y subirme al tren con destino desconocido.
Ayer escuché el sonido del tren de nuevo y me di cuenta que todo aquello que viví en familia lo tengo muy bien guardado en mi alma.
Ayer me di cuenta también que un día muy lejano, salté el alambrado y finalmente me subí al tren.
Dejé todo atrás, atesoré todo aquello, pero me fui con una enorme sonrisa en la cara, atras de mis sueños, sin saber a donde me llevarían… me fui tras de mí.

Este fin de semana quise reencontrarme por un momento con cosas queridas, con afectos y con ausencias. Con los besos inagotables de mi madre, con el vacío de las manos que ya no están, con el abrazo de mi hermano por elección, con la distancias y las cercanías entre lo que fui y lo que soy.
Es obvio que finalmente un día, me subí al tren para no regresar jamás.

Este fin de semana, no sé muy bien que fui a buscar. Supongo que fui a llenar de afectos, de cosas queridas mi mochila, solamente eso.
Confirmé que lo que ya encontré y lo que aún busco, en parte, está en mí… muy dentro de mí.


Ayer al atardecer tomé esa foto en la Estación de Tren de mi pueblo. Todo sigue igual, como detenido en el tiempo, como siglos atrás. No avanza en ninguna dirección, está eternamente dormido.
Ayer como siempre me despedí, cargue en mi espalda la mochila, seguí el camino tras de mi, sonriendo y convencida de la vida que elegí…

jueves 24 de abril de 2008

cincuenta



Nunca pensé tener un blog, mucho menos publicar cincuenta post. No sé ni por qué lo hice. Sólo lo hice. Me pareció un buen lugar donde escribir lo que sentía, acompañar mis simples letras con alguna música, de esas que se te quedan en el alma. O decir, mejor aún, con alguna imagen de esas que están pegadas a la vida para siempre.
También pensé que este lugar sería como mi casa, donde me muestro tal cual soy y recibo a los amigos que tienen ganas de compartir el camino. Recibir y entregarse o viceversa.

En el primer post dije "Aquí soltaré mis emociones mas profundas, las que cuenten historias tristes, delirios insólitos, pensamientos extravagantes, cosas sin sentido, alegrías contagiosas, ternuras innombrables, miserias y grandezas". Y eso créanme, es lo que he hecho.
Además agregué: "Posiblemente algunos días quiera escribir, solo escribir, a veces sentirme menos sola, menos vulnerable o más humana. Cuando el silencio me invada no tendré nada que decir, pero otros días buscaré seguramente el encuentro y el camino hacia la sonrisa compartida". Y así fue.

Al final decía "No sé por cuanto tiempo, pero este será un lugar donde las manos hablen del alma..." Hasta aquí llegué por lo menos. Mis manos de verdad, hablaron de mi alma. Dijeron cosas de todo tipo, me dejaron expuesta, me mostré eufórica y muy triste, llena de ilusiones y perdida, segura y vulnerable… A veces creo que me mostré demasiado, pero no sé hacerlo de otra forma.

Recibo mucho de ustedes, mucho de verdad. Suena medio loco que cuando me quedo sola frente a mi pantalla las palabras que ustedes, en algún momento del día escribieron por aquí, puedan de alguna forma hacerme reír o dejarme pensando. Me enojan a veces o me hacen sentir que están muy cerca aunque nos separen muchos kilómetros. Es raro que solo palabras puedan hacerme llorar, puedan hacerme sentir que extienden sus manos y me levantan, me sorprenden, me empujan a veces para que no me rinda, me dejan el corazón latiendo rápido o totalmente vencido. Y los silencios también hablan, mucho.

Todo esto fue como un manotazo para poder salir de un agujero, del peor momento de mi vida. Y la verdad es que me dio mucho más de lo que pude imaginar. Lo cierto es que esta historia se instaló en mi vida casi sin pedir permiso. Y ya es hora de aprender que las casualidades no existen.

Seguiré diciendo que me gusta andar descalza, que me encantan las cosas simples, que adoro estar bien cerca de mi esencia, que amo las manos, el mar y la luna.

Subí cincuenta post, mostré más de "cincuenta" pedacitos de mi alma y ustedes me dieron cosas que no puedo enumerar, simplemente no puedo llevar la cuenta. Ustedes me regalaron "sin cuenta" todo lo que quisieron. Y eso me hizo feliz.

Quiero decir gracias, millones de gracias porque me gusta hacerlo... GRACIAS...

Athenea, tu siempre tienes la palabra exacta, la que da justo ahí en el centro de mi alma "la vida continua y vamos juntas en ella"...

Fiorella, la vida me regaló tu riqueza interior, tu presencia cercana y real todos los días...

Charruita, gracias por abrir camino, por tu rebeldía, por tu dignidad y tu fortaleza, por ser vos y por ayudarme a ser yo. Tu palabra clara, justa, sincera, me ayuda a desenredarme y a respirar, siempre...

Mistique, tu derroche de alegría me contagia, me alegra los días y me hace reír a carcajadas que es mucho mucho para mí en estos tiempos...

Sweet, tu integridad, tu fuerza, tu sensibilidad, tu entereza, tu dulzura no tienen límites, me has regalado tu mejor sonrisa y la más bella esperanza...

Datlitauy, gracias por tu frescura, por ser, por estar ahí...

Patchwork, tu madurez, tu entrega, todo me dice, me dice mucho...

Ojos miel, tu palabra clara, sana, certera me alivia...

Gracias también a quienes hace poco llegaron: Lala, Marga, La voz... a quienes están en silencio pero están... a los que pasan a veces: Señor de la Vega, Pili... a los Anónimos no tan anónimos... a los que me olvidé y andan por ahí... a los que vendrán con sus mejores colores.


Tod@s me dieron aire cuando ya casi no podía respirar, me devolvieron la esperanza, la alegría, las ganas de vivir, la maravilla de sentir y la fe.

Elijan un lápiz de color de ahí arriba. Hay uno para cada quien. Ustedes pintaron mi vida en este par de meses, cada una con su color...

Esto es simplemente la vida... pero en colores...

martes 22 de abril de 2008

yo quisiera


Hace rato encontré en un viejo cuaderno unas palabras que Frida Kahlo escribió en su diario "autorretrato íntimo". No sé si son exactamente así en el original, pero quiero rescatar la idea, el pensamiento de esa maravillosa mujer.

"Yo quisiera… poder hacer lo que me de la gana, detrás de la cortina de la locura… arreglaría las flores, todo el día pintaría, el dolor, el amor y la ternura, me reiría a mis anchas de la estupidez de los otros y todos dirían: pobre está loca! Sobre todo me reiría de mi estupidez... construiría mi mundo… el día, o la hora, o el minuto que viviera sería mío y de todos…"

"Nada vale más que la risa
Es fuerza reír y abandonarse…"



Lo intento… juro que lo intento cada día…


Foto que le saqué absolutamente extasiada a la pintura original, que se encuentra en el MOMA (Museum of Modern Art) de Nueva York.

lunes 21 de abril de 2008

mujer con alas


Cuando me vine a Montevideo con dieciocho años, sola, sin dinero y con muchas ganas de comerme la vida a mordiscos, sabía que casi todo iba a ser difícil y sabía también de la energía poderosa que te mueve cuando vas tras un sueño.

Recuerdo muy bien el día que entré por primera vez a Facultad. Al terminar de subir la enorme escalinata de acceso me recibió potente y magnífica, la escultura de la Victoria de Samotracia. Jamás olvidaré ese impacto por todo lo que significaba para mí estar ahí.

Por años y años la saludé todos los días de mi vida, a esa hermosa figura femenina, envuelta en telas que traslucían su cuerpo, ropas que alguna vez el viento desordenó. Mujer con alas y sin rostro.

Hubo tiempos en que la carrera se me hizo cuesta arriba por temas de sobrevivencia económica, cambiaba mucho de lugar para vivir, pero mi punto fijo siempre fue la facultad y en torno a ella giraba mi vida. Cuando las cosas se ponían difíciles, alguien me repetía jocosamente… no te rindas, la Victoria de Samotracia te espera siempre con los brazos abiertos.

Y es verdad, siempre estuvo ahí. Recostada a ella tragué amarguras, salté de alegría, esperé nuevos tiempos, sentí desarraigo y nostalgia de algunos afectos que quedaron en mi pueblo. Recostada a ella nunca perdí las esperanzas ni la fe, esperé nuevos tiempos, disfruté de los amigos y de alguna mujer que me esperó en ese lugar a que saliera de clase.

Cuando tuve la oportunidad de viajar la vi en muchos lugares, pero lo que mas quería era ver el original en el Museo del Louvre. Y no pude, porque por una jugarreta del destino no se podía entrar a verla. París para mi tiene algo especial, los que me han leído saben que además ahí, tengo una hermosa deuda pendiente.

La presencia de esa escultura siempre ha sido muy fuerte, siempre sentí que me guiaba hacia algo, realmente ha sido un misterio para mí.
Pero hoy creo que ella tiene que ver con lo que quiero, con mi esencia. Cuando estoy en sintonía conmigo, me acompaña, la siento, me señala el camino, esbelta, hermosa en la proa de su barco.

Creo que aquel día no puede verla porque fui sola, porque aún no era tiempo de cumplir mi sueño. No la ví, porque no quiso que la viera, pero ella sigue estando ahí, frente a los Puentes de París, esperando.

Hoy sigo sintiendo que en ese lugar volveré a estar algun día. Pero será junto a la mujer con alas hacia la que siempre fui...



Foto primera, tomada de internet, Victoria de Samotracia, original del Louvre. Esta última es de la copia de la escultura, existente en la Facultad de Arquitectura de Montevideo.

sábado 19 de abril de 2008

latiendo


Parece que después del post anterior me quedé sin palabras. Ya no sé que decir. A veces tengo ganas de hablar, de escribir sin parar, de decir todo lo que he callado. Pero hoy no. Hoy solo tengo silencio. Ni una sola palabra quiere salir.
Tal vez es mejor así, pues solo siento el sonido de mi corazón que late, late, late…
Y ahora que me doy cuenta… hace tiempo que no lo escuchaba latiendo así…



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Tomé esa foto una mañana de setiembre en Venecia, tratando de retener el instante en que las aves levantan vuelo… por si se me olvidaba alguna vez…

viernes 18 de abril de 2008

palabras



"Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:

-La uva -le susurró- está hecha de vino.

Marcela me lo contó, y yo pensé:

Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos."



Yo les pregunto:


¿Somos las Palabras?...



Es tarde, sigo releyendo "El Libro de los Abrazos" de Galeano y no sé por qué. Listo, el se va a la biblioteca nuevamente y yo a dormir. La noche está en silencio...
Foto: las uvas de mi mesa, en este verano que acaba de terminar.

jueves 17 de abril de 2008

llave



En los últimos dos días… llené mi bolso de lápices de colores no sé muy para que, pero ahí estuvieron… lloré… fui a la presentación de un libro… trabajé... sentí el sol en mi cara… fui a clase… caminé sonriendo y sin rumbo por las calles, enchufada en mi ipod a todo volúmen… sonaron Simone, Enya, Silvio Rodríguez, Beatles, Milanés, Mozart, Cher, Drexler, Amy, Harper, hasta a Abba escuche, en una mezcolanza interminable buscando que me sacudieran el alma… anduve todo el tiempo con el libro de los abrazos de Galeano en mi bolso… esperé, esperé algo… desenredé algún viejo nudo con mi psicóloga… escuché a un guitarrista soltar sus tristezas en el bus… reí a carcajadas… discutí con alguien… y anoche me senté con una amiga por cuatro horas en un bar, a hablar, a hablar, a escuchar, a celebrar con cerveza. Si celebramos algo, pero no me quedó muy claro que fue... mmmm tal vez… celebramos el simple hecho de estar vivas… celebramos la AMISTAD…



"En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre.

En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por...

-Llave, por llave- me dice Mario Benedetti.

Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron."

Eduardo Galeano: Celebración de la amistad.




Foto de anoche en el bar, mi mano en primer plano, la de Fiorella al fondo y la cerveza con nombre de mujer siempre ahí, jeje

martes 15 de abril de 2008

los sueños


"Helena soñó que se dejaba los sueños olvidados en un isla.
Claribel Alegría recogía los sueños, los ataba con una cinta y los guardaba bien guardados. Pero los niños de la casa descubrían el escondite y querían ponerse los sueños de Helena, y Claribel, enojada, les decía:
-Eso no se toca.
Entonces Claribel llamaba a Helena por teléfono y le preguntaba:
-¿Qué hago con tus sueños?"



Cuantas veces creí haber dejado los sueños olvidados en un isla...
Cuantas veces realmente los dejé, que durmieran, que se quedaran allá lejos...
Cuantas veces algo protegió mis sueños, me los guardó mientras tanto...
Cuantas veces yo misma me pregunté ¿Qué hago ahora con mis sueños?...

... Creo, que por lo menos hoy, tengo la respuesta!!



Foto: la tomé en los fiordos de Noruega, camino al Círculo Polar, buscando el lugar donde el sol no se oculta.
Texto: Eduardo Galeano, "Los sueños olvidados" de "El libro de los abrazos".

lunes 14 de abril de 2008

respiro




El aroma del otoño


me sumerge en mis sueños más queridos,


respiro profundamente... y sonrío.


sábado 12 de abril de 2008

aprendí


He aprendido que en lo cotidiano está la vida, aunque a veces se me olvida.
Cuando niña tenía la costumbre de sentarme en el umbral de mi casa, esa calle que me vio crecer tenía todo lo necesario para enseñarme a vivir. Tenía los abuelos prestados, las puertas sin llave, las sonrisas cómplices y las manos solidarias.
Y aprendí a confiar y a querer.

Mi viejo barrio, tenía de todo, la amiga incondicional, el almacén de la esquina, los barquitos de papel en los días de lluvia. Pero también tenía personajes míticos como la perseguida política en años de dictadura. O la mujer misteriosa y rebelde que salía de “la mehari”, por arriba, sin abrir la puerta del auto y cuyo gesto llamaba poderosamente mi atención. Mi vereda, esa que me vio crecer, tenía algunos árboles y un puñado de casas sencillas recostadas hombro con hombro.
Y aprendí a observar, a ver lo diferente y a elegir.

Realmente había de todo. Estaban los que con el paso de tiempo se hicieron famosos y también los que murieron temprano dejando vacía la calle. Estaba la viejita de las flores y el pan del vecino, que obviamente era mucho más rico. Estaba el guitarrista y la curiosa del barrio que miraba tras la cortina. Estaban los comunistas que “caceroleaban” en la calle contra la dictadura militar, mientras los demás lo hacían miedosos a escondidas. Estaba el amigo, sesenta años mayor que yo, que me prestaba un muñeco, un señor cocinero hecho de trapo, que venía desde su infancia. Me lo daba solo una vez al año, lo sacaba de su caja de cartón y yo esperaba ansiosamente ese día.
Y así aprendí a valorar.

Mi barrio, también tenía el jardín grande de la vecina con muchos pájaros, jazmines y hortensias. La calle con pocos autos para correr en libertad, el quiosco de los caramelos con el señor amable en silla de ruedas y la señora sola desde un tiempo interminable. El patio donde pisaba las uvas para hacer el vino en cada final del verano y el helado de limón casero que me esperaba en la casa de enfrente.
Y aprendí a respetar y a agradecer.

Todo estaba allí en lo cotidiano, en una calle, en una veintena de casitas mal pintadas. También estaba el muchacho aquel, que de grande, se atrevió a decir que no todos amamos de la misma manera. El artista que emigró y el carpintero medio loco. Pocos niños y muchos abuelos. Poco dinero y mucha paz. Ahí crecí, hoy creo que realmente había de todo y me alegro de eso.
Y aprendí con mis ojos de niña, a construir de a poco lo que soy.

En aquel umbral me sentaba muchas tardes con un atlas, en el que descubrí países, ciudades, y pueblitos. Soñaba con aquellos rincones, con ir a esos lugares remotos donde vivía otra gente y había otros paisajes.
De grande lo hice, viaje, recorrí el mundo y aprendí mucho, mucho. Al pasar un día por el viejo barrio me di cuenta, que ahí fue donde empecé a entender que en lo cotidiano esta la vida, aprendí a valorar las cosas simples.
Pero ese mismo lugar, el día en que me mostré diferente, ya no me aceptó como era. Y me fui como todos, los que de una u otra forma, no nos conformamos solamente con tener los pies en la tierra, porque misteriosamente nacimos con alas.

Pero lo que más aprendí cuando niña, fue a esperar cada año pacientemente que crecieran, las pocas Violetas del jardín, que siempre, siempre, con su suave y delicado aroma, florecían para mí.
Y hoy estoy aprendiendo a esperar, que la vida nuevamente me regale un hermoso ramito de violetas…

jueves 10 de abril de 2008

futuro II


No me digan que no es genial lo que me encontré justo hoy, hace un par de horas, en un murito de Montevideo! Es necesario leer el post anterior para entender un poquito mejor este.

Yo digo:

... o alguien está comentando mis post en las paredes de la ciudad
... o voy buscando respuestas
... o el futuro es cada nuevo minuto de presente que vivimos
... o es un llamado de atención
... o ando muy receptiva
... o una mano lo dejó ahí para las almas distraídas
... o las casualidades no existen
... o anda un ángel
... o ??

futuro



"lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

hoy está más allá
de las nubes que elige
y más allá del trueno
y de la tierra firme

demorándose viene
cual flor desconfiada
que vigila al sol
sin preguntarle nada

iluminando viene
las últimas ventanas

lento pero viene
las últimas ventanas

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya se va acercando
nunca tiene prisa
viene con proyectos
y bolsas de semillas
con ángeles maltrechos
y fieles golondrinas

despacio pero viene
sin hacer mucho ruido
cuidando sobre todo
los sueños prohibidos

los recuerdos yacentes
y los recién nacidos

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya casi está llegando
con su mejor noticia
con puños con ojeras
con noches y con días

con una estrella pobre
sin nombre todavía

lento pero viene
el futuro real
el mismo que inventamos
nosotros y el azar

cada vez más nosotros
y menos el azar

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

lento pero viene
lento pero viene
lento pero viene
"


"Lento pero viene" de Mario Benedetti.




La foto la tomé en un atardecer de verano en Santorini, donde sentí deseos de futuro, una tranquilidad inmensa y esa paz infinita, la misma que quiero respirar ahora en esta momento de mi vida.




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martes 8 de abril de 2008

mate



El primer recuerdo que tengo de “un mate”, es uno tibio que mi abuela me regalaba a escondidas debajo de sus cobijas temprano en la mañana. Compartíamos la complicidad de hacer algo que no debíamos, yo no podía tomar mate a esa edad, tenia cuatro años, ella ochenta y pico. Yo tenía unos dientes chiquitos que dibujaban mi amplia sonrisa, ella un escaso pelo blanco que le daba un aire mágico. Era muy divertido.

Cuando adolescente no me gustaba el sabor del mate, hasta que empezaron con los amigos las acampadas a la orilla del río, las noches en la playa alrededor de una fogata o las charlas interminables. Creció mi adicción al mismo en las noches enteras sin dormir en facultad, terminando dibujos, a las que solo se sobrevive por la cafeína del mate. Las horas deliciosas de guitarra y los domingos de amigas al sol eran momentos donde jamás faltaba, podíamos olvidarnos de cualquier cosa, pero del mate no!



Recuerdo mi primer destino fuera del país, tiempos de vivir lejos de “mi río como mar”. No faltó “la matera”(tipo bolso especial para llevar termo y mate) al ladito de la maleta a la hora de partir del Aeropuerto de Carrasco. Lo primero al llegar a Madrid, una ducha, aprontar el mate y a caminar por sus calles. Fue toda una experiencia traumática ese día, no quedó persona que no nos mirara tomar de aquel artefacto un tanto extraño que tenía hojitas verdes molidas (yerba), agua caliente y una cosa ahí de la cual se toma (bombilla). Con M casi vamos presas! Porque es obvio que se desconoce totalmente qué es el mate, aunque en las herboristerías compraba mis kilos de yerba que costaba seis veces mas que acá pero venia envuelta en papel celofán! Jeje. Desde esta primera experiencia evito cuando ando por el mundo, salir por las calles con el mate.



Hace unos años, íbamos por una autopista de Estados Unidos con tres amigas camino a Philadelphia, de noche, y de pronto sale de atrás de un cartel la policía que luego de una medio persecución nos detiene. Situación: autos detenidos al borde del camino, noche muy oscura, policías con sirenas encendidas, iluminándonos con algo parecido a un reflector, hablando por megáfono, tal cual una película. Dentro del auto lo único que nos preocupaba era esconder el termo, el mate, soplar desesperadamente las yerbitas que andaban por todos lados. Entendíamos muy poco de inglés, si ellos veían todo eso marchábamos detenidas y a pagar fianza como les ha pasado a muchos, aunque teníamos visa y llevábamos una autorización del Ministerio de Salud Pública de nuestro país para “portar yerba”. Obviamente el bendito papelito no lo encontrábamos y aunque apareciera no serviría para nada seguramente.

Yo practicaba primero decir “Hello”, después si encontraban el mate decir “green tea” y después explicar como en todos lados qué es Uruguay y donde diablos está, o sea “between Argentina and Brasil”. Bueno en realidad tuvimos mucha suerte, solo nos pusieron una multa por exceso de velocidad!!! Y seguimos viaje… ya sin mate porque no lo volvimos a encontrar por un buen rato.



Tuve a lo largo de mi vida muchos termos y mates, de todos los colores y desórdenes posibles, termo azul y bombilla de caña, termo lleno de autoadhesivos y posamate de cartón, termos irrompibles y materas inventadas, mates enormes y chiquititos, yerba medicinal en días de gastritis, mates ricos y lavados. Mates solitarios y en compañía.

En las fotos, mi actual mate y termo, esperándome para empezar la mañana ahí mismo, en la mesa de dibujo. Es capaz de acompañarme a una reunión en donde se discuten o deciden temas importantes y se encarga de generar buen clima, sin llamar la atención. Pero también sabe acomodarse en un huequito en la arena de “La Paloma” una tarde de verano al sol y sabe recibir a los amigos con alegría un día cualquiera.

Sabe acompañar mis llantos de estos últimos tiempos y sabe más que nadie de compartir todo con otros, el que toma escucha, el otro habla, aquel mira, aprende y todos respetan. Si el mate tuviese una definición sería “tiempo de pensar, escuchar o compartir”…

Querés uno?




Para quien quiera saber un poco mas del Mate, pues... clic aquí.

lunes 7 de abril de 2008

tu nombre




Ella se llamaba igual que vos.

Y hubiera querido perderme en su cuerpo,

solo para gritar tu nombre en medio de mi orgasmo.

Pero no pude.

Y descubrí que un grito desesperado

vive atrapado en mi garganta.




Sigo con las "Historias"... así tal cual sucedió y en ese mismo momento escribí eso... no diré cuando, pudo ser hace quince años, tres meses, dos semanas o ayer. Pero fue así de humano, cruel y triste.

sábado 5 de abril de 2008

sintiéndome


Aquí estoy, de cara al sol. De nuevo.


"Danza sobre restos de cristales, de este tiempo no tan bello, porque sola no estás... sobre antiguas cenizas, sobre todas tus heridas...

Danza sobre el dolor que la danza lo consumirá.

Danza sobre tu casa... si no se puede hacer más... por ahora"


Heme ahí, esta mañana efectivamente subida al techo de mi casa, recibiendo... todo el calor del universo, de ustedes y del sol que siempre estuvo ahí.

Aquí estoy abrazando, queriendo, soñando, luchando por mi nueva vida, sintiendo... renovando esperanzas... nuevamente aprendiendo a volar...




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jueves 3 de abril de 2008

caer y levantarse

Anoche pensé que era el fin del mundo. Armé un post pero algo muy muy dentro mio me impidió publicarlo. Decía esto:



Supongo que me equivoqué en todo. En lo que hice y en lo que no. En lo que dejé de sentir y en lo que siento.

Todo este asunto de volver a empezar, de renacer, de mutar, de volver a sentir, supongo que fue una ilusión óptica, un espejismo, vi agua en el desierto cuando en realidad no la había.

Me sentía en un pozo, el más oscuro de mi vida. Y pensé que estaba saliendo, que podía. Pero creo que no. Simplemente me rindo. Por primera vez en mi vida, bajo los brazos, ya no quiero luchar...

Seguiré sola a la deriva y si no hay sol, pues me quedaré en la oscuridad, hasta algún día. Juro que intenté salir pero no pudo ser, esa es mi realidad mas real, simplemente no me dan las fuerzas...

Cerraré el blog porque me dio aire y esperanza de una nueva vida que no existía. Se acabó la magia.

Gracias chicas por estar aquí y hasta siempre!




Hoy al amanecer decidí borrarlo, no quería que nadie me viera de esa forma... tan vulnerable, tan triste, tan rendida. Aunque pienso y pienso, no recuerdo en mi vida haberme sentido tan débil jamás. Pero esta mañana temprano no eliminé el post, simplemente lo deje aquí, guardado.



Y ahora decidí publicarlo y no sé muy bien por qué.

Sólo se que lloré mucho sentada en el piso...

que otras manos inmateriales tocaron mi alma...

que una energía extraña me levantó...

y entonces aquí estoy...

miércoles 2 de abril de 2008

pelo largo

Hoy estoy con ganas de inaugurar una nueva "sección" (etiqueta), a la que llamaré HISTORIAS.

Porque son eso, historias que escribí a lo loco en algún papel medio roto, que tiro sistematicamente desde hace años en una carpeta azul, esperando no sé muy bien qué! O historias que recuerdo simplemente, pequeñas historias que un olor, una imagen o un sonido, me traen de regreso. Lo que tienen en común es que son pasado, que las viví, nada más. Bueno y que tal vez de alguna manera me hicieron lo que soy, porque reí, lloré, me enojé, me equivoqué, no entendí, perdí oportunidades, volví a empezar.

Quizás al contarlas pueda rescatar lo mejor de ellas, lo que me sirva para seguir creciendo...



"Hace muchos años iba en las noches de invierno, a un pequeño boliche montevideano, a arreglar el mundo entre cafés y humo de cigarrillos. Ese día ella estaba ahí, sola en una pequeña mesa, nos separaban cinco metros tal vez. La observé todo el tiempo pero nunca me miró, nunca vi su cara, solo su silueta y su hermoso pelo largo.

En un momento tomé un trozo de papel, escribí algo y sin que se diera cuenta, se lo dejé en su mesa cuando me fui. Jamás sabré si lo leyó y nunca vi sus ojos.
Lo que escribí decía algo así:

Imagino tu mirada muy triste, fija en nada, clavada en el vacío. Sólo tus ojos ven el rostro que te mira... Imagino que el mundo poco te importa porque ahora duermes sobre la mesa, acurrucada en tus fantasmas.
Me voy, pero me guardo para siempre la imagen de tu pelo largo cuidándote la tristeza."


Que rescatarían ustedes de esta pequeña y vieja historia, para seguir creciendo?...

La foto la hurté de internet pues no tenia ganas de buscar entre las mias

martes 1 de abril de 2008

mirada


Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.

Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de renacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojadas
de todo bien, de todo mal, de todo,
a arrojarnos en el mismo silencio...

Quién eras tu detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mi.
Y todavía no hemos visto nada...

Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa...

Una noche
tú estarás,
tibia estarás al alcance de mis ojos.


(Mario Benedetti, fragmento de "asunción de ti")