Hay cosas que vienen para quedarse en nuestra vida y otras están simplemente de paso. Cosas que no nos dejan nada y aquellas que nos regalan infinitos misterios.
Algunas veces en este espacio escribí mucho y otras veces las palabras se me quedaron atrapadas. De pronto no sabía que decir y otras tantas fue mi refugio. Muchas veces me alejé del blog y volví, quise irme pero no me fui.
Hoy es diferente. Hoy de verdad quiero marcharme, creo que es hora de dejar este espacio.
Guidaí fue una voz, mi propia voz en un tiempo especial de mi vida. Un proceso que aun esta lejos de terminar, solo que ahora es diferente.
Ya no quiero un seudónimo, quiero que Guidaí se acople a mi verdadero nombre. Quiero que mi esencia, mis manos, mi alma se expresen y sean en el día a día, con las lágrimas y la risa, pero no en el ciberespacio.
Guidaí no morirá sino que será parte de mí, porque soy yo misma. Es mi esencia a la que le puse palabras de todos los colores, pero siempre, siempre, siempre desde el alma.
Este simple blog me dio muchas cosas. En un principio esas palabras de otras manos, de otras almas que aprendí a querer de solo leer sus blogs. Ese intercambio con ustedes fue rico, por momentos divertido, cariñoso, respetuoso y me acompañó siempre.
Hace un tiempo caí en la cuenta de que con la mayoría de quienes visitaban este espacio ya nos conocíamos personalmente.
Debo reconocer que algunas de mis queridas amigas montevideanas me las regaló este blog, mi pareja actual, mis amigas aquí en Chile, y de alguna forma también esta tierra nueva en la que vivo.
Más de un año y medio después, puedo ver que empecé este espacio solo por mi deseo de expresarme, con mis fotos, pero sobre todo con mis letras. Mis ganas de decir, de ponerle palabras a lo que sentía, de ponerle palabras a la vida misma.
En el camino pasó de todo y hoy día veo en mi vida cotidiana mucha cosecha de lo que aquí se sembró.
Muchos pensaran que estoy medio loca y puede ser que así sea. Como puede un espacio en la web generar tanta cosa? No lo se y tal vez será un misterio para siempre.
Lo que si sé, es que conservaré a quienes la vida, en este siglo XXI puso en mi camino de esta forma tan curiosa. No las nombraré porque ellas saben perfectamente quienes son…
Empecé este post diciendo que hay cosas que vienen para quedarse en nuestra vida y otras están simplemente de paso. Cosas que no nos dejan nada y aquellas que nos regalan infinitos misterios.
Desde hace días me abraza una pena inmensa porque mi perrita murió, esa pequeñita que muchas veces nombré por aquí. Les conté de su compañía y que cuando me ponía a llorar me regalaba su pancita tibia para que yo le sonriera. Hablé de su ternura infinita, de sus mimos, de su amor incondicional. Muchas veces escribí mis post con ella en mis piernas.
Pero su tiempo se agotó y simplemente se fue, tan silenciosa como llegó, tan dulce y agradecida como siempre. Ella me dio una lección de vida que atesoro aquí dentro mío y que me guiará en lo que resta del camino.
Me acompañó diez años de mi vida pero estará para siempre conmigo. Para siempre en mi alma.
Ya no recibiremos juntas la primavera que tanto nos gustaba, pero espero encontrarla en cada rayito de sol, en cada pétalo de flor, en cada suspiro del viento…
Como verán es hora de dejar ir…
La vida continúa… así que me despido, les dejo un abrazo inmenso a quienes han pasado o pasan por aquí, a quienes me han dejado sus palabras o sus silencios. A tod@s y cada un@, gracias infinitas y será hasta la vuelta de cualquier esquina.
Ahora seguiré mi camino, mirando al mar, caminando descalza, abriendo mis manos, entregando mi alma, amando a la Luna…
Hasta siempre
Algunas veces en este espacio escribí mucho y otras veces las palabras se me quedaron atrapadas. De pronto no sabía que decir y otras tantas fue mi refugio. Muchas veces me alejé del blog y volví, quise irme pero no me fui.
Hoy es diferente. Hoy de verdad quiero marcharme, creo que es hora de dejar este espacio.
Guidaí fue una voz, mi propia voz en un tiempo especial de mi vida. Un proceso que aun esta lejos de terminar, solo que ahora es diferente.
Ya no quiero un seudónimo, quiero que Guidaí se acople a mi verdadero nombre. Quiero que mi esencia, mis manos, mi alma se expresen y sean en el día a día, con las lágrimas y la risa, pero no en el ciberespacio.
Guidaí no morirá sino que será parte de mí, porque soy yo misma. Es mi esencia a la que le puse palabras de todos los colores, pero siempre, siempre, siempre desde el alma.
Este simple blog me dio muchas cosas. En un principio esas palabras de otras manos, de otras almas que aprendí a querer de solo leer sus blogs. Ese intercambio con ustedes fue rico, por momentos divertido, cariñoso, respetuoso y me acompañó siempre.
Hace un tiempo caí en la cuenta de que con la mayoría de quienes visitaban este espacio ya nos conocíamos personalmente.
Debo reconocer que algunas de mis queridas amigas montevideanas me las regaló este blog, mi pareja actual, mis amigas aquí en Chile, y de alguna forma también esta tierra nueva en la que vivo.
Más de un año y medio después, puedo ver que empecé este espacio solo por mi deseo de expresarme, con mis fotos, pero sobre todo con mis letras. Mis ganas de decir, de ponerle palabras a lo que sentía, de ponerle palabras a la vida misma.
En el camino pasó de todo y hoy día veo en mi vida cotidiana mucha cosecha de lo que aquí se sembró.
Muchos pensaran que estoy medio loca y puede ser que así sea. Como puede un espacio en la web generar tanta cosa? No lo se y tal vez será un misterio para siempre.
Lo que si sé, es que conservaré a quienes la vida, en este siglo XXI puso en mi camino de esta forma tan curiosa. No las nombraré porque ellas saben perfectamente quienes son…
Empecé este post diciendo que hay cosas que vienen para quedarse en nuestra vida y otras están simplemente de paso. Cosas que no nos dejan nada y aquellas que nos regalan infinitos misterios.
Desde hace días me abraza una pena inmensa porque mi perrita murió, esa pequeñita que muchas veces nombré por aquí. Les conté de su compañía y que cuando me ponía a llorar me regalaba su pancita tibia para que yo le sonriera. Hablé de su ternura infinita, de sus mimos, de su amor incondicional. Muchas veces escribí mis post con ella en mis piernas.
Pero su tiempo se agotó y simplemente se fue, tan silenciosa como llegó, tan dulce y agradecida como siempre. Ella me dio una lección de vida que atesoro aquí dentro mío y que me guiará en lo que resta del camino.
Me acompañó diez años de mi vida pero estará para siempre conmigo. Para siempre en mi alma.
Ya no recibiremos juntas la primavera que tanto nos gustaba, pero espero encontrarla en cada rayito de sol, en cada pétalo de flor, en cada suspiro del viento…
Como verán es hora de dejar ir…
La vida continúa… así que me despido, les dejo un abrazo inmenso a quienes han pasado o pasan por aquí, a quienes me han dejado sus palabras o sus silencios. A tod@s y cada un@, gracias infinitas y será hasta la vuelta de cualquier esquina.
Ahora seguiré mi camino, mirando al mar, caminando descalza, abriendo mis manos, entregando mi alma, amando a la Luna…
Hasta siempre
Guidaí
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